OpenArt lanza herramienta para crear vídeos con IA en un clic
La startup fundada por exempleados de Google alcanza 3 millones de usuarios mensuales. Su nueva función genera vídeos absurdos o explicativos a partir de un texto o canción. La plataforma combina 50 modelos de IA, pero enfrenta desafíos legales por posibles infracciones de derechos de autor.
«De un texto a un vídeo en 60 segundos»
OpenArt, creada en 2022, ha lanzado en beta abierta su función «One-Click Story», que transforma frases, guiones o canciones en vídeos de un minuto. «Buscamos reducir aún más las barreras para los creadores», explica Coco Mao, su CEO. Los usuarios eligen entre tres plantillas: Vlog de personajes, Videoclip o Vídeo explicativo.
¿Cómo funciona?
Al subir una imagen o canción, la IA genera una animación coherente con el contenido. Por ejemplo, ilustra flores brotando si la letra lo menciona. La plataforma integra modelos como DALLE-3 o GPT y permite editar clips individuales. Sin embargo, admite que algunos personajes populares (como Pikachu) podrían infringir derechos.
Entre la creatividad y el riesgo legal
OpenArt bloquea por defecto personajes con copyright, pero «a veces se cuela alguno», reconoce Mao. La empresa negocia licencias con grandes titulares de derechos tras demandas recientes a otras firmas de IA. Los usuarios infringidores podrían enfrentar acciones legales o la eliminación de sus vídeos en redes.
Modelo de negocio
La startup opera con créditos: desde $14 mensuales (4 vídeos) hasta $56 (24.000 créditos). Con $5 millones en financiación y flujo de caja positivo, prevé superar $20 millones de ingresos anuales. Planea añadir diálogos entre personajes y una app móvil.
Una IA que quiere contar historias
OpenArt destaca por mantener la coherencia visual y narrativa, un reto para otras herramientas. «Sin personajes consistentes, es difícil sumergirse en la historia», afirma Mao. Su tecnología atrae especialmente a jóvenes, con vídeos absurdos como «un tiburón con zapatillas».
El dilema de la creación instantánea
La facilidad para generar contenido revive debates sobre propiedad intelectual, estilos artísticos imitados y desinformación. Aunque útil para creadores independientes, la industria vigila el uso ético de estas herramientas.
¿Hacia dónde va el «brain rot»?
OpenArt consolida un nicho en la creación rápida de vídeos, pero su éxito dependerá de cómo gestione los límites legales y la demanda de contenidos originales. La IA sigue transformando el entretenimiento, aunque con sombras por resolver.