Biohackers promueven terapias alternativas en conferencia de Austin
Asistentes buscan prolongar la vida con métodos no convencionales. El evento, vinculado al movimiento MAHA, reunió a defensores de medicina alternativa y críticos de la industria farmacéutica. Se celebró en mayo en Texas con charlas sobre veneno de serpiente, orina y luz infrarroja.
«Vivir más allá de 180 años»: el lema de la feria biohacker
Organizado por Dave Asprey, gurú del biohacking, el evento congregó a entusiastas de terapias no probadas como crioterapia, cámaras hiperbáricas y transfusiones de sangre juvenil. «No pedimos permiso», declaró Asprey, criticando la regulación médica. El movimiento MAHA, impulsado por RFK Jr., ha dado nuevo impulso a estas prácticas.
Técnicas extremas y perfiles diversos
Desde inyecciones de veneno hasta inyecciones de orina filtrada, los asistentes exploraron métodos controvertidos. Bryan Johnson, otro líder del movimiento, busca la inmortalidad con transfusiones de sangre de su hijo. Mientras, Joni Winston, de 68 años, «reinició» su edad contando hacia atrás para alcanzar «el nirvana a los 0 años».
MAHA y la batalla contra la medicina tradicional
El movimiento Make America Healthy Again (MAHA), vinculado a RFK Jr., ha «legitimizado» el escepticismo hacia vacunas y fármacos. Asprey celebró la «erosión de la confianza en autoridades corruptas» post-COVID. Sin embargo, expertos advierten sobre riesgos: brotes de sarampión han resurgido en EE.UU. tras medidas antivacunas.
Raíces en el siglo XIX y dilemas actuales
El biohacking retoma prácticas históricas como el uso de aceite de serpiente, pero con tecnología moderna. Aunque sus seguidores defienden «evidencia científica», rechazan estudios que contradicen sus creencias. Sin regulación, la industria permite desde cámaras de 160.000 dólares hasta «ensayos clínicos» improvisados con venenos.
Un futuro entre la esperanza y el escepticismo
Mientras los biohackers celebran su autonomía médica, la falta de controles plantea riesgos para la salud pública. El dilema persiste: ¿innovación o charlatanería? El movimiento sigue creciendo, pero su impacto real dependerá de la evidencia científica que logre generar.