Videojuego Baby Steps satiriza masculinidad problemática desde el 23 de septiembre
El juego presenta a Nate, un hombre blanco privilegiado de 35 años que se niega a aceptar ayuda. El título, desarrollado por Bennett Foddy, se lanzará en PlayStation 5 y Steam. Su mecánica de control, similar al juego QWOP, fuerza al jugador a experimentar el fracaso repetido.
Un antihéroe diseñado para la reflexión
El protagonista Nate es un «failson» o hijo fracasado que vive en el sótano de sus padres. El equipo de desarrollo buscó crear un personaje opuesto al arquetipo de héroe capacitado y autosuficiente común en los videojuegos. Su orgullo le impide aceptar cualquier tipo de asistencia, incluso cuando se le ofrece zapatos o un mapa.
El público objetivo: jugadores con «orgullo masculino»
Foddy identificó a su audiencia durante las pruebas, donde un jugador rechazó sistemáticamente usar una escalera para subir una colina, prefiriendo fracasar repetidamente. Esta obstinación refleja la «autosuficiencia masculina simbólica» que el juego busca cuestionar. El estudio no pretende atacar a los jugadores, sino generar introspección.
Antecedentes: La saturación del arquetipo masculino
Los videojuegos han perpetuado históricamente un estándar de masculinidad con protagonistas fuertes, seguros y en forma. La profesora Carly Kocurek señala que estos tropos, aunque no son inherentemente malos, limitan los tipos de historias que llegan al mercado y pueden sofocar la creatividad. Esta homogeneidad ha fomentado, en casos extremos, campañas de acoso contra quienes no se ajustan a esa descripción.
Cierre: Un espejo para la industria y los jugadores
Baby Steps representa una crítica a los ideales masculinos rígidos dentro del entretenimiento interactivo. Su desarrollo coincide con debates en la comunidad sobre la dificultad y la competencia. El juego cuestiona si la obstinación del jugador nace del orgullo o del placer lúdico, sin ofrecer una respuesta definitiva pero abriendo un espacio de discusión.