FTC advierte a grandes tecnológicas que no apliquen la Ley de Servicios Digitales
La Comisión Federal de Comercio estadounidense insta a no cumplir la normativa europea si pone en riesgo la libertad de expresión o la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. La carta fue enviada el 21 de agosto a gigantes como Google, Meta y Apple.
Una advertencia transatlántica
La FTC, presidida por Andrew Ferguson, envió una carta contundente a 13 gigantes tecnológicos, incluyendo Google, Meta, Amazon, Microsoft y Apple. La Ley de Servicios Digitales (DSA) europea no puede aplicarse si pone en peligro la libertad de expresión y, sobre todo, la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. La carta hace una referencia prominente a la Primera Enmienda de la Constitución de EE. UU.
El frente de la seguridad y la privacidad
La carta también hace una referencia indirecta al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo. La FTC preguntó específicamente a las empresas «cómo pretenden cumplir con los requisitos regulatorios internacionales incorrectos». La autoridad antimonopolio recordó a las empresas sus obligaciones hacia los consumidores estadounidenses bajo la Sección 5 de la Ley de la Comisión Federal de Comercio.
La postura firme de la FTC
En un tuit, Ferguson escribió rotundamente que «si las empresas censuran a los estadounidenses o debilitan la privacidad y la seguridad de las comunicaciones a petición de una potencia extranjera, no dudaré en hacer cumplir la ley». El debilitamiento de la encriptación para cumplir con leyes extranjeras puede violar la ley estadounidense.
Un conflicto de soberanías digitales
Este enfrentamiento se enmarca en la intención de la administración Trump de revertir las políticas anteriores. La carta ataca a ‘potencias extranjeras’, como la Unión Europea y el Reino Unido, y en particular a la DSA y la Ley de Seguridad Online británica.
La pelota está en el tejado de los gobiernos
En una sociedad global, los solapamientos e interferencias entre distintos sistemas legales son naturales. Según un miembro de la Autoridad de Protección de Datos italiana, en caso de discrepancias significativas, corresponderá al gobierno de EE. UU. y a la Comisión Europea identificar medidas correctivas que garanticen la soberanía digital de cada país.