Fisker se declara en bancarrota tras fracasar con su SUV eléctrico Ocean
La startup de vehículos eléctricos presentó el Capítulo 11 en junio de 2024. El colapso fue causado por problemas de software, múltiples investigaciones de seguridad y una crisis financiera. La empresa no logró cumplir sus objetivos de producción y ventas.
El sueño eléctrico que se desvaneció
Henrik Fisker imaginó un imperio de Vehículos Eléctricos (EV) liderado por el SUV Ocean. Sin embargo, las grietas en su visión comenzaron a mostrarse casi tan pronto como el Ocean llegó a la carretera en 2023. Fisker recortó los objetivos de producción múltiples veces, no cumplió con las metas de ventas y despidió personal. Su SUV Ocean se vio afectado por problemas de software y mecánicos que lo dejaron inoperativo para algunos. Frenos problemáticos, pérdida repentina de energía y puertas que no se abrían llevaron a múltiples investigaciones de seguridad y, finalmente, a una pausa en la producción.
La espiral financiera
La empresa anunció en febrero de 2024 que probablemente no tenía suficiente efectivo para sobrevivir los próximos 12 meses. Para marzo, reveló que solo tenía $121 millones en efectivo y equivalentes de efectivo, con cuentas por pagar de $182 millones. La suspensión de la negociación de rescate con un gran fabricante de automóviles, reportado como Nissan, y la suspensión de la cotización de sus acciones en la Bolsa de Nueva York (NYSE) aceleraron su caída.
Un legado de problemas
El camino hacia la ruina de Fisker puede haber comenzado y terminado con su defectuoso SUV Ocean. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) abrió cuatro investigaciones de seguridad separadas sobre el vehículo. Los problemas incluyeron pérdida de frenado, quejas por fuga inesperada, activación inadvertida del frenado de emergencia automático y luces de advertencia que no cumplían con las normas. La empresa emitió su primera recall el 12 de junio de 2024.
El alto costo de no estar preparado
Fisker fue fundada con la visión de ser un actor importante en el incipiente mercado de los Vehículos Eléctricos (EV). Sin embargo, luchó por establecer procesos básicos fundamentales para cualquier fabricante de automóviles. La compañía perdió el rastro de millones de dólares en pagos de clientes, entregó vehículos sin cobrar y dejó de pagar a la firma de ingeniería que ayudó a desarrollar sus futuros modelos. Su incapacidad para escalar y gestionar operaciones básicas la llevó a una crisis de liquidez.
El final del camino
Tras presentar el Capítulo 11, Fisker estimó activos de $500 millones a $1.000 millones y pasivos de entre $100 millones y $500 millones. Un juez de bancarrota le dio luz verde para vender más de 3.000 de sus SUV Oceans por $46,25 millones. La empresa finalmente confirmó un plan de liquidación en octubre de 2024, revirtiendo su postura inicial para cubrir los costos de las reparaciones de los recall y allanando el camino para pagar a los acreedores. El caso marcó el colapso de otra startup de Vehículos Eléctricos (EV) que no logró la tracción necesaria para sobrevivir.